PALABRAS

sábado, septiembre 13, 2008
jueves, mayo 22, 2008
...

Dicen que el tiempo cura, apacigua. Lo que no dicen es que el tiempo también desdibuja. Voces, contornos, ademanes... Cada paso que damos nos aleja un poco más de lo que una vez fue y hoy ya no es. No es verdad que el tiempo cure. El tiempo, sólo, nos introduce en una lucha cotidiana contra el olvido.
(El gris de la ciudad cubre todo de un hastío gratuito. Él pronunció las palabras tiempo atrás olvidadas)
jueves, septiembre 06, 2007
ni fierro, ni oro: carne y hueso adolorido
quise escribir algo. busqué dentro pero no hallé palabras. hojeando un libro encontré estos versos. así que se los pedí prestados al buen Julio al que has leído tanto como yo.
Y así, qué más que estarse con los brazos caídos,
el corazón amontonado y ese sabor de polvo
que fue rosa o camino
El vuelo excede el ala.
Sin humildad, saber que esto que resta
fue ganado a la sombra por obra de silencio;
que la rama en la mano; que la lágrima oscura
son heredad, el hombre con su historia,
la lámpara que alumbra.
(nunca lo voy a entender. pero ojalá hayas encontrado paz)
sábado, agosto 18, 2007
sábado, junio 09, 2007
oportunidad

jueves, mayo 10, 2007
jueves, abril 26, 2007
Hoy: celebración

jueves, marzo 29, 2007
El almacén de San Carlos
La estación estaba llena de gente. Muchos chicos dando vueltas. Parece que volvimos de la nada. Esa extraña sensación de no saber que pasa. No leíamos noticias, diarios, revistas. Sin tele y sin radio. Una situación parecida a cuando uno se levanta luego de haber dormido doce horas. No entendés que pasa. Te hablan y estas ahí pensando en que se te fue la mitad del día y la otra mitad se te esta yendo en la nada.
El viaje fue tranquilo. Muy tranquilo. Atrás quedó la villa de montaña, su espejo de agua, su amanecer en mis ojos, su aire a tranquilidad, sus noches frías y estrelladas, sus mañanas y nuestras ganas de volver. Quedaron allá con la villa y acá con nosotros.

Y ahora la ciudad. Mucho ruido y tránsito. Tu mirada me dice que querés volver atrás. Regresar a la duda. A las ganas de decir vamos mañana, quedémonos un día más en Traful. Estás empezando a enloquecer. ¿Qué es esto después de vagar por las montañas? estarás pensando.
Buscamos información pero no sabemos que buscamos. Colonia Suiza, puede ser. Pero cual es nuestro plan de viajes. ¿Que haremos? La información de la estación me desorienta. No te lo quiero decir. No te lo digo. Pero es verdad. No es información. Es intoxicación pura de palabras. Yo que creía que nos iban a orientar pero ni nosotros sabemos que hacer. Y no hay un mínimo esfuerzo por decirte algo que valga la pena. La señora que nos da la información no me dice nada más que lo que sabemos del folleto. Igual la escuchamos y le doy las gracias por su poca información. La situación con la mujer de información turística es la siguiente: me entrega un folleto con los camping y me dice que en algunos no hay lugar. Me nombra tres o cuatro. Pero me aclara que en los que queda espacio, hay pocos lugares. Salvo en Colonia Suiza. Que llame y que averigue. Yo pienso mientras habla que estoy averiguando algo pero no me dice nada que no sepa hasta abrir el folleto y ver que todo lo que me dice está escrito. Que no me aporta nuevos datos. Que era más fácil hacer lo que iba hacer luego. Salir con las mochilas esquivando el mar de gente que va y viene y tratar de hacerlo lo más rápido posible para llegar a la parada y pensar que la mochila no pesa. Y después, preguntar por los colectivos.
Pensar que haremos con lo que sé sobre la ciudad y que podemos hacer con la poca información que nos dieron que se reduce a un mapa de la ciudad y la ruta. Algunas fotos y poca información. O mucha. Es decir, poca información de muchos comercios. Poco para que entre mucho. Pero al fin y al cabo nada.En el colectivo las personas se amontonan parada tras parada. No solo veníamos del silencio de la villa sino que esto es otra cosa. Un cambio terrible. Una ciudad. Las lenguas se confunden como los turistas. ¿Sabés dónde bajar? Umm. Más o menos. Por no decir no. No, no sé. Pero estábamos yendo a algún lugar. Algún lugar lejano del centro. Ahí está la incertidumbre de no saber donde terminar. Pero no importa. Nada parece importar. Miramos por la ventana y el lago más acá. Las montañas más allá. No vimos el almacén de San Carlos. Tampoco lo buscamos.
martes, marzo 20, 2007
Entre cuentos y leyendas
Cuenta una leyenda que un pastor musulmán del S. VIII d. C. encontró a sus cabras excitadas y llenas de energía mientras caminaba por el monte. Estas habían estado comiendo los frutos de unos arbustos. Anonadado por las reacciones de sus animales, el pastor recogió algunos pocos frutos y decidió avisar al abad del monasterio lo que había descubierto.
El monje tomó los frutos y los introdujo en una olla con agua que luego puso en el fuego. El caldo negruzco y amargo no convenció al paladar del pastor ni tampoco al del monje, quien furioso arrojó los frutos al fuego. Sin embargo, los granos tostados deslizaron un aroma que cautivó el olfato del monje que decidió probar otro método a base de los granos tostados. La infusión no tardó en darse a conocer en las inmediaciones del monasterio.
Con el tiempo, la bebida tomó gran reconocimiento dentro de la comunidad árabe debido a que era utilizada como sustituto de las bebidas alcohólicas prohibidas para la religión islámica.

Casi mil años después, Europa tuvo la oportunidad de conocer esta infusión que pronto se popularizó por toda la región.
Holanda fue unos de los primeros países del viejo continente que tomó posesión de una partida de granos que plantó en sus colonias. De este modo, logró quebrar el monopolio árabe. En el Caribe, los granos de café encontraron su temperatura ideal; luego de haber sido introducidos casualmente por las manos de un capitán francés llamado De Clieu. Las grandes extensiones de las colonias americanas fueron aprovechadas por las plantaciones de esta aromática y sabrosa infusión. Por su ubicación geográfica, Colombia se convirtió en el principal país americano productor de granos de café.
La infusión se estableció en la vida de los hombres con el correr del tiempo; convirtiéndose en la bebida del desayuno, de la merienda o de la sobremesa. Compartiendo una charla con amigos o llorando por un corazón que se fue. Abanderado de las alegrías y también de las tristezas, en su cuerpo guarda la energía y el poder. ¿Café dulce o café amargo? Nos acompaña: buscando nuevos encuentros, encontrando nuevas búsquedas para seguir viviendo.
Lágrimas que se van por un amor perdido. Encuentros con amigos. Placer. Disfrute. Pasión. Amor y desencuentro. Abrazo y despedida.
martes, marzo 13, 2007
Buenos Días
Buenos días
Buenos Aires es el centro de nuestras aventuras. Buenos Aires vive en un mar de lágrimas. Con voz ronca, traje y sombrero. Buenos Aires vive en el recuerdo, en las letras y en la canción. Pero también vive en el desencanto del gran escritor.
Ciudad de contrabando, de luchas, de esclavos, de todo y de nada. De ricos y de pobres. De fragancias finas y de olores inmundos. Ciudad del pasado más lejano y de la modernidad atrasada.
Buenos Aires hoy
La primera imagen que aparece en mi mente es el centro de la ciudad.
O lo que se llama Centro que no queda en el centro sino a un costado del distrito en el cual se ubica. Es un lateral. En la porción donde el Centro se ubica debería haber un costado que se ubica en el Río de
La segunda imagen que ofrece mi mente es el barrio que no tiene nada que ver con el Centro.
Aunque el Centro quede o forme parte de algún barrio. No todos los barrios son iguales.
ciertos lugares delimitados por calles y/o avenidas en los cuales viven o desarrollan sus actividades. Mientras tanto la organización administrativa de la ciudad llama comuna a los barrios. Es decir, los barrios para el Estado no son barrios. Los barrios no existen.
La tercera imagen no es una imagen si no que es un olor. Y no es una fragancia fina. Es el olor a caca de perro. Buenos Aires tiene olor a caca de perro. Insoportable. El verano caluroso y las ganas de sentarse a tomar aire en una plaza o tomar sol o simplemente tirarse en el pasto. Imposible. El olor a caca de perro nos invade.
Tal vez habría que pensar que es una táctica canina para desestabilizarnos. Es más emocionante ver como el dueño levanta la materia fecal de su mascota y la guarda en una bolsa. Es emocionante. Pero hay que aclarar que la emoción pasa por tener la oportunidad de verlo y no por la acción en sí de levantar la caca olorosa. En Buenos Aires eso no ocurre. Los dueños no levantan la caca y no se dan cuenta del lugar en donde sus animales hacen sus necesidades. No importa si es en una plaza o el lugar de juego de los niños. Si es en la puerta de un negocio o en la calle o en la vereda o en el árbol o donde fuese.
Buenos Aires hace horror a su nombre. Buenos Aires es malos aires.
¿Quién puede aventurarse en Buenos Aires?
Yo lo hago todos los días. Salto entre las cacas buscando un lugar libre para pisar. Los días de lluvia elijo mis baldosas para no mancharme. Cuando piso una que está floja me imagino en una gran ola.
Buenos Aires te odio. Y también te amo. Te extraño aunque la mayor parte del tiempo que te vivo busco irme. Aunque sea con la imaginación. Te odio por tu olor y tus calles y a veces por las personas que viven en ti.
Buenos Aires malo aires para ti.
jueves, marzo 08, 2007
La lanza del tiempo

El terror más humano es el que no se puede ver
Los días pasan como si nada pudiera parar
La lanza del tiempo me atraviesa
Aquí sabrás que hacer.
No preguntes porque no hay respuesta
Las ciudades desesperan y el cielo está gris
Ella yace en el sillón
Espera silenciosa el momento
No hay parte que no quiera ir
Las heridas se deshacen
Pero sabemos que el tiempo deja cicatriz.
Ahora ya sabes
Cuando salgas de aquí el calor no vencerá
No preguntes porque no hay respuesta
Las ciudades desesperan
Y el mar no tiene calma aún
Cuando vengas no olvides
Que el sol sale de noche
Cuando nadie nos vea
Busca el calor
Ya nada nos detendrá.
miércoles, marzo 07, 2007
Incertidumbre

Caídos por la húmedad de la espesa Buenos Aires
Árboles que se rompen con el tiempo
Vanidad de los dioses
En tus copas, el rojo rubí de los vinos
Emborracharon la soledad de los más sedientos
Tus copas se van de lado a lado
Tus troncos prometen la flexibilidad de los años inciertos
Tus hojas me lastiman los ojos
Porque al verlas reconozco el paso de las miradas
Que nos prometen una vida sin llantos.
martes, marzo 06, 2007
La llamada
Se levantó a las siete y media, como siempre, con la alarma del despertador. Una vez en el baño, frente al espejo, se miró y se dijo: -¡No te preocupes, loco, todavía hay tiempo!
Luego de afeitarse y darse una ducha, fue hacia la cocina. Se preparó un café con unas tostadas y una vez que desayunó salió del departamento hacia la parada del colectivo.
Tenía, con facilidad, 40 minutos de viaje por delante. Cualquier otra mañana los hubiera aprovechado para leer el diario, pero hoy ni siquiera lo había comprado. Desde que se levantó, en lo único que pensaba era en la conversación con Ana la noche anterior. ¿Y si ella tenía razón? –se preguntó-. ¿Si ya era tarde?
Pero no, no podía ser tarde. Todavía quedaba tiempo. Hacía cuatro años que no hablaba con él, bien podía esperar un poco más para arreglar ese asunto. Además, no estaba seguro de si ese "asunto" como lo llamaba su padre tenía arreglo.
El día anterior, domingo, todavía Pablo estaba durmiendo cuando lo despertó el teléfono.
-¿Hola? -respondió entre bostezos.
-Hola Pablo, ¿estabas durmiendo? -oyó que le respondía una voz que le sonaba conocida, pero no, no podía ser él. ¿Quién habla? -preguntó.
-Tu papá
Pero sí era él.
-¿Qué querés? ¿Para qué llamaste?
-Sólo quiero hablar con vos. Sé que ha pasado mucho tiempo pero creo que ya es hora de que hablemos y aclaremos ese asunto.
-No lo sé -respondió Pablo- Hace mucho tiempo de eso y además, ya es algo que no me importa.
Pero no era verdad, sí le importaba, aunque hacía tiempo que no pensaba en ello.
En la primavera de 2002 la madre de Pablo se encontraba internada en terapia intensiva. Los médicos habían sido fulminantes. El cáncer que le habían diagnosticado dieciocho meses antes llegaba a su etapa final. Ya no quedaban esperanzas. La muerte iba tomando posesión de ese cuerpo con más vehemencia día a día. Pablo, hijo único, pasaba la mayor parte del tiempo en el hospital junto a su madre. Su padre iba poco. Pablo no comprendía esta actitud, sin embargo la justificaba pensando en que quizá el dolor de ver a la mujer de su vida agonizando fuera demasiado devastador.
Una noche, una vez que hubo llegado la enfermera Cora que se ocupaba de cuidar a su madre por las noches, Pablo no fue directo a su casa. Decidió ir a lo de su padre. Tenía ganas de hablar con él, de saber cómo estaba, qué le pasaba realmente.
Hacía ya dos años que se había mudado con Ana, pero todavía tenía la llave de su antiguo hogar, así que en vez de tocar timbre, simplemente entró, como en aquellas viejas épocas cuando él llegaba tarde y cansado después de un día de trabajo y estudio y su madre lo recibía con un beso y un plato de comida.
El comedor se encontraba vacío y silencioso. Pablo pensó que quizá su padre aún no había llegado cuando sintió ruido en el piso de arriba. Subió las escaleras, la puerta del dormitorio estaba entornada. Pablo entró y los vio. Ahí estaba su padre y una mujer, que no pudo reconocer, semidesnudos, en la cama matrimonial.
Desde esa noche no había vuelto a ver a su padre y ahora él llamaba y le pedía que se vieran. Pablo estaba confundido. No necesitaba verlo y oír explicaciones de ese hijo de puta. No había explicaciones. No había excusas. Y, sin embargo, así como así, su padre lo despertaba una mañana y le decía que tenían que verse, que necesitaba verlo, que le habían diagnosticado cáncer.
lunes, marzo 05, 2007
Antiquenoa III

Si no buscará un lugar para decir
Si tú no estuvieras ahí
Si cuando creo me descrees
Si el sur no estuviese ahí
Amasando las ganas de ganar
No seremos más que dos perdedores
En esta ciudad desecharé las antiguas suspicacias
Nutriré los suelos y descansaré.
Si no tuviese palabras para saber donde ir
Los ríos nos darán el camino
Si desde el sueño me despierto
Hacia el sueño iré.
¿Cuántas rutas han pasado?
¿Cuántos camino restan por andar?
¿Cuánto cielo virgen que no sabrá que la luna no estará?
viernes, marzo 02, 2007
Breve situación de la vida conyugal

Enrico se dio media vuelta y la observó de arriba hacia abajo. Soltó la cuchara. Respiró. Miró por la ventana y dijo: “El clima está muy pesado. Hoy no es un día normal”.
Luego, giró la cabeza y vio que su mujer seguía farfullando palabras. Se adelantó unos pasos. Tomó un vaso y le dijo: “hay que cerrar bien la tapa de la botella. El agua ya casi no tiene gas”.
Enrico tomó un sorbo de agua y salió por la puerta. La mujer lo siguió y le dijo adiós.
Enrico la miró a los ojos y le pidió que se acercara. Ella asintió con la cabeza. Aquí me tienes – afirmó la mujer. Enrico la vio, la tomó por el cuello y le clavó el cuchillo por el pecho.
Aquí no hay nada que hacer. El agua ya no tiene gas.
miércoles, febrero 28, 2007
Antiquenoa II

Cuando el sol se deshace en la montaña.
Antiquenoa sabe que las noches son turbias
Cuando no hay nadie a quien abrazar.
Tus caras, Antiquenoa, nos dicen que el paraíso se perdió
Ya no hay noches de calor
¿Dónde te has ido?
El sur te vino a buscar
Una lágrima perdida en tu rostro
Ya no hay botellas que nos calmen
Desnudando pistas cada noche te busco
Aunque la suerte me deje soñando
Desnudando encuentros te sueño
Aunque no te pueda alcanzar
y deba despertar.
lunes, febrero 26, 2007
Antiquenoa

En susurros me convertí en hoja.
Aquí, el viento hace crujir las ramas
Aquí, el cielo no tiene paz.
No vengo a decir lo que no puedo cumplir
Las horas van buscando un lugar
¿Cómo decir que no estoy?
El río nos detiene, nos mueve, nos lleva
Así quedamos lejos del suburbio
Así nos vamos llevados por el azar.
sábado, febrero 24, 2007
viernes, febrero 23, 2007
Palabras que vienen a la boca
¿A dónde crees que me llevaran?
Te acercas y me voy
¿Dónde estaré cuando no estés?

Yo trato de correr cuando tú no estás
buscando caminos para andar
La oscuridad me atrapa y no estoy conmigo
El sur amanece blanco cuando bailas
mientras la noche se hace luz
Palabras que vienen a la boca
Susurros para escuchar.
La noche ríe contenta
Por una copa de más.
jueves, febrero 22, 2007
lunes, febrero 19, 2007
lunes, diciembre 18, 2006
Vesre
En el mundo del revés los jefes controlan a quienes trabajan y hacen la vista gorda con quienes no.
En el mundo del revés quien recibe un abrazo paga con un empujón.
En el mundo del revés quien aboga por la paz la defiende con violencia.
En el mundo del revés quienes no tiene voz son los que más ruido hacen.
En el mundo del revés los asesinos reciben honores.
En el mundo del revés el que no mataría se come un cádaver.
En el mundo del revés quien se enoja ama y quien grita acaba.
viernes, noviembre 10, 2006
sábado, octubre 21, 2006
martes, octubre 10, 2006
Balada del boludo - Isidoro Blastein
Por mirar el otoño
perdía el tren del verano.
Usaba el corazón en la corbata.
Se subía a una nube,
cuando todos bajaban.
Su madre le decía:
No mires las estrellas para abajo,
no mires la lluvia desde arriba.
No camines las calles con la cara,
no ensucies la camisa;
no lleves tu corazón bajo la lluvia, que se moja.
No des la espalda al llanto,
no vayas vestido de ventana,
no compres ningún tílburi en desuso.
Mirá tu primo el recto
que duerme por las noches.
Mirá tu primo el justo
que almuerza y se sonríe.
Mirá tu primo el probo
puso un banco en el cielo.
Tu cuñado el astuto
que ahora alquila la lluvia.
Tu otro primo el sagaz
que es gerente en la luna.
—Tienes razón, mamá —dijo el boludo
y se bebió una rosa.
—No seré más boludo—
y se bajó del viento.
—Seré astuto y zahorí—
y dio vuelta una estrella para abajo
y se metió en el subte
y quedaron las gaviotas.
Entonces vinieron los parientes ricos
y le dijeron:
—Eres pobre, pero ningún boludo.
Y el boludo fue ningún boludo
y quemaba en las plazas
las hojas que molestan en otoño.
Y llegó fin de mes.
Cobró su primer sueldo
y se compró cinco minutos de boludo.
Entonces vinieron las fuerzas vivas
y le dijeron:
—Has vuelto a ser boludo, boludo.
—Seguirás siendo el mismo boludo de siempre.
—Debes dejar de ser boludo, boludo.
Y medio boludo,
con esos cinco minutos de boludo,
dudaba entre ser ningún boludo
o seguir siendo boludo para siempre.
Dudaba como un boludo.
Y subió las escaleras para abajo,
hizo un hoyo en la tierra
miraba las estrellas.
La gente le pisaba la cabeza,
le gritaba boludo.
Y él seguía mirando
a través de los zapatos
como un boludo.
Entonces vino un alegre y le dijo:
—Boludo alegre.
Vino un pobre y le dijo:
—Pobre boludo.
Vino un triste y le dijo:
—Triste boludo.
Vino un pastor protestante y le dijo:
—Reverendo boludo.
Vino un cura católico y le dijo:
—Sacrosanto boludo.
Vino un rabino judío y le dijo:
—Judío boludo.
Vino su madre y le dijo:
—Hijo, no seas boludo.
Vino una mujer de ojos azules y le dijo:
—Te quiero.
sábado, septiembre 23, 2006
siempre dando en el clavo, charly
"... a veces estoy tan bien / estoy tan down/ calambres en el alma / cada cual tiene un trip en el bocho..."
jueves, septiembre 21, 2006
jueves, septiembre 14, 2006
Palabras de otros

"... Mi espirítu me obligaba a ver con una proximidad inquietante todas las cosas que aparecían en tales conversaciones: igual que en una ocasión había visto a través de un cristal de aumento un trozo de la piel de mi dedo meñique que semejaba una llanura con surcos y cuevas, me ocurría ahora con las personas y sus actos. Ya no lograba aprehenderlas con la mirada simplificadora de la costumbre. Todo se me desintegraba, las partes otra vez en partes, y nada se dejaba ya abarcar con un concepto. Las palabras aisladas flotaban alrededor de mí; cuajaban en ojos que me miraban fijamente y de los que no puedo apartar la vista: son remolinos a los que me da vértigo asomarme, que giran sin cesar y a través de los cuales se llega al vacío..."
lunes, septiembre 04, 2006
Palabras de MDP
Anoche te soñé, árbol
Hice mi pacto secreto con el que todo lo puede.
No lo conocí. No vi su rostro. No mantuve mi olfato
para saber que era.
Él sabe que yo se de él. Yo que no puedo saber de mí.
Las pinzas reclaman a los dioses ateos muerte sobre muerte.
Justicia divina de aquellos que creen que renacerán del polvo.
Setenta y dos círculos se inscriben en el infierno.
No sabemos en cual estamos ahora.
Decadencia perpetua. Hombre que te apunta, te mata.
El sabor de los inconscientes que piden a gritos
llevar la muerte en un objeto.
Asesinos no quiero ser parte de ustedes.
Volaré en el infinito amanecer de mi mente.
Vaciaré las fronteras para encontrar en tus labios un cálido
refugio.
Yo aquí espero la noche para que el día se abra.
( )
¿Viste? Al final no soy la cábala. Boca ganó y yo no estaba en tu casa mientras vos lo mirabas.
Esto es, traducido: olvidate de que vuelva a soportar un partido.
miércoles, agosto 30, 2006
......
Estar hoy en otro lado. Envuelta en otro aire. No saber de la rutina ni del gris. Pasto debajo del cuerpo, estrellas clavadas en medio de los ojos. Olor de pieles sudadas. El soportable y liberador peso del ser. Quejas ya no más, sólo besos. Un silencio que suene como un grito. O como una canción. Dejar a un lado la vida para mirar la eternidad. Un momento. Solamente. Amar hasta el absurdo. Hasta romperse en piezas. Y renacer. Crearse una forma nueva cada vez. Esperanza de que haya esperanza. De que la nada se convierta en algo. En una idea. En un fuego. O en un suspiro. En algo que arrase con todo.Y volver del otro lado y saber que estás. Saber que estarás. Al lado. No atrás no adelante. Al lado.
viernes, julio 28, 2006
Cortitos x 2
Cada vez que me enfrento con una hoja en blanco se renueva el fracaso. Es un combate en el cual suelo acabar vencida. Una amante de las palabras que sólo puede enunciar silencios.
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Ver en dos ojos el propio rostro. Ver en dos ojos la vastedad del mundo. Todo se reduce a dos ojos, una mirada. ¿Qué haría sin esa mirada?
Retazos de un pasado presente
Acaba de llamar mi abuela. Siguen en el hospital. Mi abuelo tuvo una crisis. No podía respirar. Mucho no me quiso decir. Yo sabía, cuando llegara la lluvia. Está muy mal. ¿Qué se hace en estos momentos? ¿Cómo se espera que un ser al que uno quiere muera? ¿Cómo se espera? ¿Escribiendo?
Me voy para el hospital…
Domingo, 12/01/2003
Murió. El viernes 10, cerca de las diez de la noche. Murió en el momento cumbre de la lluvia de esa noche. Tal como lo presentí. Habrá llovido sólo media hora. No más. Luego no volvió a llover, ni esa noche, ni el sábado, ni hoy. Ni siquiera había llovido antes de ese chaparrón. No había caído ni una sola gota. Es más, cuando el viernes tomé un remise para irme al hospital, la calle ya estaba seca y las estrellas se podían ver si uno miraba al cielo. A él le gustaba la lluvia. Le gustaba ver las tormentas y los rayos (las viboritas, como los llamaba).
7/12/2003
Falta poquito más de un mes para que se cumpla un año de su muerte y, a veces, el tiempo parece no haber pasado, haberse quedado quieto, inmóvil. Los recuerdos de esos últimos días se han grabado en la mente y en el cuerpo, cada vez que las lágrimas asoman tristes a los ojos para lanzarse desde allí al vacío, indelebles.
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La lluvia vino a buscarle una noche de enero. Viboritas del cielo se le enroscaron entre las muñecas y lo llevaron a volar. Nadie volvió a verlo luego de esa noche. Pero el viento me ha dicho que ahora tiene alas propias, y que vuela sobre el verde-infancia de una provincia argentina.
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La inmortalidad: producto del recuerdo. Mientras haya alguien que recuerde o evoque a otro, ese otro es inmortal. Cuando el recuerdo se detiene, el hombre muere por segunda y definitiva vez. El olvido es la casa de la muerte. La memoria un antidoto.
Despertares
Las gotas caían sobre el papel mientras los ojos no podían apartarse de aquella fotografía. A menudo, al encontrarnos cara a cara frente al horror, al contrario de lo que podriamos suponer, se nos hace imposible cerrar los ojos. Hay imágenes, palabras o sonidos que nos calan tan profundo en los huesos, que nos despiertan tan claramente la conciencia que se torna ya imposible todo intento de autoengaño.
Revolviendo el arcón
El fragmento final de un relato que escribí en la secundaria (allá lejos y hace tiempo) y que encontré el otro día. La consigna era relatar algo en un tiempo devolutivo, o sea, desde el presente hacia el pasado.
(...) Al levantarme al día siguiente veo que la casa se convirtió en un departamento en un sexto piso. Es un departamento chico pero yo lo veo grande, cuando intento caminar para llegar al comedor, no puedo y me caigo. Empiezo a gatear, luego vuelvo a sentirme alta, paso de brazos en brazos, siento que me voy a caer y comienzo a llorar. Pero ahora lloro en brazos de alguien que no conozco, que está vestido de blanco. Tengo hambre, frío y miedo. De pronto ya no lloro más y me encuentro en una especie de túnel en el que voy retrocediendo hasta sentirme cómoda y abrigada. Cada vez me hago más chiquita, desaparecen mis piernas y mis brazos. De repente, todo se vuelve oscuro y dejo de respirar.
lunes, julio 24, 2006
Ambivalencia
Hoy es un día en el que estoy con todas las pilas. Podría hacer cualquier cosa, veo todo con optimismo. Llego a mi casa después del laburo y lo llamo a MuMa y le hablo y le cuento y estoy contenta y corto y pongo Babasonicos a todo volumen y pienso por qué no será siempre así. Me pasé los últimos tres días llorando, depresiva, mandándome cagadas, peleandome con MuMa. Y hoy todo está bien. Tengo momentos de depresión y otros de excitación. Me gusto más cuando transito por estos últimos: me siento mejor, más optimista y contenta. Hoy quiero hacer tantas cosas: leer todo lo que quiero y tengo en espera, pensar en el proyecto de hacer una revista, pensar en el próximo viaje al sur (aunque falte mucho para enero todavía), escribir, ponerme a estudiar para rendir finales en octubre, decirle a MuMa que lo amo y que lo siento si me mando macanas de vez en cuando. No quiero ser tan insegura, ni tener tanto miedo, ni preveer tanto las cosas. Es que si no tengo certidumbres me invade la angustia. El problema es que quiero certezas respecto a temas que se rigen por la incertidumbre. Tengo que aprender a vivir más el presente, sin pensar tanto en el después. A disfrutar más el momento. Suena muy trillado esto, ¿no? pero es cierto.
Todo va a estar bien. La vida va a estar bien. Hoy el futuro todavía no llegó.
lunes, julio 17, 2006
Kahlo y Rivera - Rivera y Kahlo
izq: "El aborto" de Frida Kahloabajo: " Historia de las religiones II" de Diego Rivera

La semana pasada fui a ver la muestra de dibujos y fotografías de Frida Kahlo y Diego Rivera en el Centro Cultural Borges. Hay algunas cosas bastante interesantes para ver, entre ellas los dibujos "El aborto" y "El accidente" de Kahlo y el papel a tamaño natural donde Rivera bocetó el mural "Pesadilla de guerra, sueño de paz" de 1952 que está desaparecido. Realmente es imperdible el original hecho a carbón en donde se lo ve a Stalin y Mao ofreciendo una paloma de la paz al Tio Sam, soldados y campesinos con rostros cansados y sufrientes, torturados, el hongo de humo de una bomba atómica y a Frida Kahlo en silla de ruedas recolectando firmas por la paz.
Los fines de semana se realizan visitas guiadas y los lunes la muestra es gratis, los demás días $10 general, $6
estudiantes.Más info sobre la muestra: centro cultural borges
"El accidente" de Frida Kahlo
martes, junio 27, 2006
Consejo
No se compren libros justo antes de tener que entregar un escrito/un trabajo/una nota o tener un parcial.
(Un bajo tampoco.)
viernes, mayo 26, 2006
Palabras ajenas: MDP

Postal patagónica
El lago se despertó en mis ojos luego de una jornada agotadora de sueño. El paisaje brotó a la luz del día. En la oscuridad de la noche, la luna no pudo despertar.
Ahí, una montaña nevada. Su pico se eleva como queriendo sacarle espacio al cielo. Ahí, hasta donde den los ojos. Más acá unos puñados de cristales se deshacen en aguas pacíficas.
El sol es el testigo de aquel acontecimiento majestuoso donde las nubes ni siquiera quieren invadir con su ego: poca vanidad para ellas.
Todo el paraíso y unos cuantos pasos para caminar. Tú estás ahí. Te siento cerca de mí. De un momento a otro escucharé las quejas del peso, la mochila, el sueño y ese dolor insoportable en los hombros y la espalda. Pero aquí, un segundo aquí es irrepetible. Ese segundo en mis ojos. No hay fotografías, no. No puedo tomarte pues mis ojos te quieren entero… paisaje mortal.










